¿Nos pueden despedir por nuestras publicaciones en Facebook?

Hoy en día, sería imposible imaginarnos nuestra vida sin la utilización de las redes sociales. Pese a su implantación relativamente reciente, estamos ante un fenómeno que se ha introducido en nuestro día a día hasta tal punto que ha modificado muchos de nuestros hábitos, convirtiendo a estas en un elemento sustancial de nuestra vida. Existen múltiples ejemplos de redes sociales, entre ellas Facebook, Whats app o Instagram, siendo quizás la primera de estas la más famosa.

A través de estas nos comunicamos con nuestros amigos, publicamos fotos de nuestras vacaciones o actividades diarias, compartimos opiniones, o incluso podemos ganarnos la vida realizando publicidad si tenemos el número de seguidores suficientes para que las marcas se interesen en nuestra imagen.

Sin embargo, las redes sociales también nos pueden causar algunos disgustos, y es que estas no son ajenas al mundo laboral y a la relación contractual existente entre el empleador y el trabajador que en su vida particular decide compartir determinadas publicaciones personales. Tras realizar una búsqueda en diferentes bases de datos, he detectado múltiples sentencias de diversos tribunales en las que se realizan despidos disciplinarios de trabajadores como consecuencia de publicaciones  realizadas en Facebook, compartiendo en el presente artículo las más relevantes, con la finalidad de que podamos conocer un poco mejor cuáles pueden ser los efectos de nuestra actividad en las redes sociales.

En primer lugar, la STSJ de Murcia (Sala de lo Social, Sección 1ª) de 26 de abril (nº 448/2017), declara un despido disciplinario procedente por entender que la trabajadora había realizado una conducta desleal y contraria a la buena fe contractual, al realizar la publicación de expresiones insultantes y descalificatorias a través de Facebook, que afectaron a la dignidad de la gerente. Como ejemplo de las publicaciones realizadas voy a recoger algunas de las expresiones utilizadas, sin mencionar todas por entender que es innecesario. Entre los comentarios que fueron publicados a través de la mencionada red social se encuentran los siguientes:

“Voy a ser sincera. Me repugna. .me da asco. me indigna enormemente . . . cuando la que dice llamarse gerente de una empresa con un servicio público como es el tan digno y hermoso que prestamos . . . el ayudar a personas dependientes . . . ese ser que pretende ser jefa y no es más que una pura dictadora que maltrata a sus empleados negándoles el derecho no solo del cobro de sus salarios a tiempo . . . sino de todo lo básico mira para su ombligo de oro podrido no administrando (y valga la redundancia) ese dinero de todos para enriquecimiento de unos pocos. Y me siento orgullosa de todos mis compañeros…que aun pasándolo bastante mal y teniendo que mendigar a amigos y familiares dinero para que puedan comer sus hijos… van todos los días al trabajo responsabilizándose de su labor como profesionales que son. Un abrazo a mis compañeros y una patada en el culo al resto de esta pirámide de mafiosos”.

El Tribunal, tras realizar un análisis de la doctrina constitucional y europea sobre el derecho a libertad de expresión, al haber sido el derecho alegado por la trabajadora para amparar dichos comentarios sostiene que, es distinto que en un momento de “calentón´´ como consecuencia de una discusión se realicen determinados comentarios fuera de tono a que, se realicen comentarios mediante Facebook, con la publicidad que va a conllevar, y con la evidente premeditación en su realización, muy distinto a la fluidez derivada de una intervención verbal. Además, el juzgador se encarga de aclarar que, para encontrarnos ante el derecho a la libertad de expresión, no se pueden utilizar frases insultantes o que pretendan descalificar, sino que se debe informar de la situación, como por ejemplo mencionar que se están produciendo impagos, pero en ningún caso utilizar expresiones malsonantes ante la empresa o sus superiores, ya que estas no tendrían interés público. Por estas razones, el Tribunal declaró procedente el despido, al entender que entraba dentro del artículo 54.2 c) del ET (despido disciplinario por ofensas verbales o físicas al empresario o a las personas que trabajan en la empresa).

En el mismo sentido, podemos mencionar la SJS de Cartagena de 6 de Julio de 2011 (nº 517/2011), en la que se declara procedente el despido disciplinario de un trabajador por crear un perfil y una cuenta de usuario en la red Facebook a nombre del director gerente de la empresa, sin su conocimiento ni consentimiento, y utilizando la misma para realizar expresiones injuriosas.

Tras una serie de pruebas realizadas el trabajador había reconocido que había creado el perfil, pero niega que haya realizado actividad con dicho perfil a través de publicaciones injuriosas, sin embargo no explica quien pudo hacerlo en su lugar, por lo que el Tribunal entiende que él es el autor y por lo tanto es motivo suficiente para justificar el despido disciplinario por transgresión de la buena fe contractual (artículo 54.2.d) del ET).

En un sentido parecido, podemos mencionar la SJS de lo Social de Palma de Mallorca de 28 de febrero de 2018 (nº 74/2018) en la que se declara procedente el despido de un trabajador como consecuencia de la publicación de fotos y comentario a través de Facebook. El trabajador se identifica en la red como trabajador de la empresa empleadora, y a través de su perfil realiza la publicación de imágenes que la propia red social elimina a escasas horas de su publicación por considerarlas inapropiadas. Dichas imágenes iban acompañadas de comentarios a través de los cuáles se solicita que no se compre en el centro en el que el empleado trabaja.

La empresa entiende que, al identificarse el trabajador como empleado de la empresa, sus publicaciones trascienden del ámbito personal al profesional, al asociarse sus publicaciones no sólo a su persona, sino a la compañía, afectando a la reputación de esta.

El trabajador intentó alegar en su defensa que dichas publicaciones no podían ser suficientes para llevar a cabo el despido ya que no llegaron a tener publicidad suficiente ya que Facebook eliminó rápidamente la publicación. Sin embargo, la empresa detectó que entre las personas que habían participado en comentarios en dicha publicación, se encontraban perfiles con miles de seguidores, por lo que ha tenido una amplia publicidad con independencia del tiempo publicado.

A sensu contrario, vamos a mencionar la STSJ de Cataluña (Sala de lo Social, Sección 1ª) de 3 de marzo de 2016 (nº1431/2016), en la que se declara nulo un despido como consecuencia de publicaciones realizadas por el trabajador a través de Facebook al entender que no se han superado los límites de la libertad de expresión.

En el presente supuesto el trabajador había publicado a través de la mencionada red social una crítica a las elevadas retribuciones que recibían los directivos de la empresa, entendiendo que eran injustificados teniendo en cuenta la situación económica de la empresa, así como la supresión de becas y una serie de despidos, entre otra serie de manifestaciones. Junto a estos comentarios ciertamente objetivos, califica de mafiosos a algunos directores de la Fundación.

En este caso, a diferencia de los anteriores, el Tribunal entendió que no se había excedido el trabajador de su derecho a la libertad de expresión ya que, no se había identificado de forma expresa a las personas objeto de los calificativos, por que el empleador es una Fundación que se nutre con fondos públicos, y por lo tanto debe soportar una mayor crítica que la empresa privada. Además entre otra serie de elementos, valora el juzgador que el perfil era de acceso limitado y que por lo tanto no se han provocado perjuicios graves al empleador.

Vemos por lo tanto que, supuestos muy parecidos pueden ser enjuiciados de forma diferente por los distintos tribunales, al encontrarnos ante derechos fundamentales, que siempre son de difícil interpretación.

Una vez analizados diversos supuestos en los que se produce el despido como consecuencia de determinadas expresiones publicadas en Facebook, vamos a mencionar un supuesto en el que el despido se produce como consecuencia de la publicación de una simple imagen. Así, la SJS de lo Social de Zaragoza de 21 de febrero de 2018 (nº44/2018) declara procedente el despido disciplinario llevado a cabo como consecuencia de unas fotos realizadas por un trabajador en un horno crematorio mientras este se encontraba funcionando, realizando gestos de cuernos en la foto, así como colocando la imagen de un muñeco ardiendo sobre su cabeza y con su publicación posterior en Facebook.

El trabajador intenta alegar que en el momento de la publicación el acceso a su perfil de Facebook estaba restringido a sus amigos, de forma que no era de acceso público. Sin embargo, en ese momento el actor tiene en su cuenta 2000 amigos, por lo que la difusión es bastante amplia, y además posteriormente el acceso es de carácter público, pudiendo cualquier usuario todas las fotos de este, con independencia del momento de su publicación, por lo que no es válido el argumento del  acceso restringido al momento de la publicación para evitar la sanción.

Como elemento novedoso respecto a los anteriores casos analizados, el trabajador intenta también alegar que se ha vulnerado el derecho a su propia imagen (artículo 18 de la CE). Sin embargo, el Tribunal entiende que, las fotos han sido publicadas por el propio trabajador, y no por un tercero sin su consentimiento, y además posteriormente es este el que se las hace llegar a la empresa mediante correo, por lo que no es defendible que se hayan obtenido las fotos sin su consentimiento.

En cualquier caso, y desde mi punto de vista, el hecho de que el trabajador tenga su perfil abierto al público permitiría que cualquiera pudiera acceder a dicha foto, por lo que no sería necesario para justificar el despido que la empresa recibiera las fotos por él mismo. Siendo distinto al supuesto en el que la empresa utilizara las fotos para otra serie de menesteres como por ejemplo llevar a cabo actividades publicitarias para su propio beneficio.

Por otro lado, podemos mencionar la STSJ de Murcia (Sala de lo Social Sección 1ª) de 13 de febrero de 2019 (nº 140/2019) en la que se produce el despido del trabajador como consecuencia de publicaciones realizadas por este en Facebook en las que se podía ver a este realizando actividades económicas en competencia desleal con la empresa empleadora.

El trabajador se publicitaba en Facebook como trabajador por cuenta propia que realiza trabajos de rotulación  y publicidad, coincidiendo de forma directa con el objeto de la actividad de la empresa empleadora. La empresa, cuando conoce dicha publicación realiza un despido disciplinario al entender que se ha transgredido la buena fe contractual (artículo 54.2.d) ET). El trabajador intentó alegar que los trabajos realizados eran a título de amistad o buena vecindad, pero el Tribunal entiende que al ofertar su actividad a través de Facebook, se trata de una actividad de carácter retribuido y no gratuito.

En un sentido similar, podemos mencionar la STSJ de Andalucía (Sevilla) de 29 de octubre de 2016 (nº2671/2015), en la que se despide a una trabajadora como consecuencia de una serie de fotografías publicadas por esta en Facebook que demuestran que la baja laboral acreditada por la trabajadora era fraudulenta. En este supuesto también se habían producido una serie de comentarios que eran alegados para realizar el despido disciplinario como consecuencia de haberse extralimitado en la libertad de expresión, sin embargo, para no ser reiterativos respecto a los supuestos anteriores, nos vamos a centrar en las fotografías.

La trabajadora tenía el perfil abierto y público en Facebook, al que podía acceder cualquier persona, por lo que la empresa, tras detectar una serie de comentarios de la trabajadora por referencia de otros trabajadores, decide visitar el perfil de la trabajadora, descubriendo una serie de irregularidades. Entre ellas, la empresa descubre, a su juicio, que la trabajadora ha simulado una situación de enfermedad, prolongando de forma maliciosa y fingida la incapacidad, provocando la transgresión de la buena fe contractual. Para basarse en ello, la empresa utiliza una serie de fotos publicadas por la trabajadora durante el periodo de baja (en el que debía guardar reposo), realizando un viaje a Zamora y León, por razones turísticas, así como otras en las que aparece en la Romería de Calañas, Romería de Ayamonte, y las fiestas de la Virgen del Rocío . De dichas fotografías se deducen de forma evidente que la trabajadora estaba en condiciones de trabajar.

Entre los derechos alegados por la trabajadora se encuentra el derecho al secreto de las comunicaciones en relación con el derecho a la intimidad. Sin embargo, el Tribunal entiende que estos derechos no se han vulnerado, al estar el acceso a dichas fotografía como abiertos al público.

Además, de los hechos representados en las mencionadas fotografías se comprueba que la actividad realizada en las mismas eran incompatibles con la patología que daba lugar a la baja laboral, por lo que el Tribunal declara el despido procedente al haberse producido la transgresión de la buena fe contractual.

Distinto hubiera sido el supuesto en el que la trabajadora se encontrara de baja por motivos psicológicos y el médico le hubiera recomendado que realizara actividades de ocio con la finalidad de mejorar su situación anímica. En ese supuesto no se podría haber llevado a cabo el despido, ya que si se estarían cumpliendo las prescripciones médicas.

Por otro lado, resulta curioso el supuesto de la STSJ de Castilla y León (Valladolid) de 30 de abril de 2014, en la que se produce el despido de una trabajadora como consecuencia de la publicación de esta en Facebook de una serie de imágenes que son propiedad de la empresa al haberse grabado por sus cámaras de seguridad.

La mencionada trabajadora, era la encargada, y por lo tanto, la única que tiene acceso a las imágenes captadas por las cámaras. Aprovechándose de dicha situación, publica unas imágenes en Facebook en las que aparecen ella y otro compañero cayéndose, y realizando una serie de comentarios jocosos.

La trabajadora alega que nos encontramos ante un despido nulo por haberse vulnerado su derecho a la intimidad (art 18 CE). Sin embargo, el Tribunal entiende que al haberse publicado las imágenes por ella misma en las redes sociales,  no se ha vulnerado dicho derecho. Teniendo en cuenta además que las imágenes no eran ni siquiera de su propiedad, sino de la empresa.

Curiosamente, entre las alegaciones realizadas, la demandante se intenta amparar en la STC 29/2013 de 11 de febrero, conocida como la Sentencia de la Universidad de Sevilla, en la que se había declarado el despido nulo por haberse vulnerado el derecho a la protección de datos (artículo 18.4 CE) del trabajador despedido, al haberse utilizado imágenes grabadas sin su permiso para justificar el despido. No obstante, el juzgador, de forma acertada, entiende que nos supuestos no son idénticos, ya que en el caso de contraste nos encontramos ante la utilización de imágenes tomadas sin permiso del trabajador para sancionarlo, mientras que, en el supuesto que se enjuicia ha sido la propia trabajadora la que ha publicado esas imágenes. Por lo tanto, se declara procedente el despido al haberse producido la vulneración de la buena fe contractual.

Conclusiones:

Nuestra actividad en las redes sociales puede ser motivo de sanciones y despidos disciplinarios, por lo que deberíamos utilizarlas de forma adecuada y no extralimitándonos en nuestras expresiones y actividades. Lo que publicamos en las mismas es de carácter público, y por lo tanto no podemos ampararnos en nuestro derecho a la intimidad o a la propia imagen para defender nuestra conducta. De los casos expuestos hemos comprobado que aunque se tenga el acceso restringido a nuestro perfil, si tiene una amplia difusión adquiere el carácter de público, y por lo tanto no es suficiente para evitar la respuesta punitiva por parte de la empresa.



Categorías:Derecho Laboral

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