La incidencia del Bitcoin (BTC) en la ciberdelincuencia.

El “bitcoin” es una criptomoneda o criptodivisa consistente en un protocolo de pagos “peer to peer (P2P)”, basados en la tecnología “blockchain”.

Es indudable que el sistema de bitcoin ha revolucionado el sistema financiero, pues ostenta una serie de ventajas que no poseen las monedas de curso legal, siendo algunas de estas ventajas las siguientes:

  • Esta criptomoneda es una divisa global, esto es que puede ser utilizada por todo el mundo ya que no pertenece a ningún Estado ni gobierno.
  • Esta criptodivisa es capaz de realizar transacciones a tiempo real, siendo el tiempo medio de dichas transacciones 1 hora. Además, las transacciones son irreversibles e imposibles de falsificar debido a las técnicas criptológicas que los aseguran.
  • Es una moneda divisible, pudiéndose utilizar hasta con 8 decimales en la actualidad, si bien, nada impide que posteriormente, por las necesidades del mercado se amplíe a más decimales.
  • Proporciona más anonimato a quien lo utiliza, pues pueden no identificarse en la red.

Pero no es oro todo lo que reluce. Estas mismas ventajas son, en muchos casos, inconvenientes, no solo para los partícipes en el tráfico financiero, sino también al analizar el fenómeno de la ciberdelincuencia.

  • Para los usuarios de la red, el principal problema que presenta el bitcoin es su volatilidad, pues aunque su cotización no ha dejado de subir haciendo de esta forma de pago un sistema propicio a la  especulación, su variación diaria es mucho mayor que la de las monedas de curso legal.
  • En cuanto al fenómeno de la ciberdelincuencia se refiere, los inconvenientes de este sistema se plantean en dos extremos. El primero de ellos es que no existe ningún regulador, por lo que muchos usuarios no se sienten respaldados en el uso de esta divisa. El segundo de ellos es el anonimato, pues es uno de los objetivos perseguidos por la ciberdelincuencia en la comisión delictiva.

Además, en lo que concierne a su regulación, es un sistema alegal, tanto en Europa como en España ya que nuestro Estado está esperando a que la Unión Europea regule sobre la materia para así seguir la línea común marcada, pero esta legislación no llega.

Aunque Europol sostiene que el uso de estas monedas en relación con la cibercriminalidad ha sido sustituido por otros sistemas como “monero“, “ethereum“, “dash” y “zcash“, se hace necesario el análisis de estas criptodivisas pues aunque su uso haya descendido, ya que en 2016 representaba el 90% del mercado de criptomonedas mientras que en la actualidad es solo el 36%, este último dato representa un porcentaje más que significativo en el total de la cibercriminalidad.

Así, si anteriormente el sistema bitcoin era utilizado para la gran parte de los delitos cometidos en red, sea cual fuere el modo de actuación de los cibercriminales, actualmente se asocia  en la mayor parte de las ocasiones a un ransomware o al intercambio de toda clase de elementos ilegales en la red profunda u oscura.

Un ransomware es un software malicioso que, mediante un proceso de infección, encripta y secuestra determinados archivos del terminal, bloqueando el acceso del usuario a estas partes, y exigiendo un rescate para la liberación de la encriptación, que puede ser mediante el pago en moneda de curso legal, o cada vez con mayor frecuencia, mediante el pago en bitcoins.

En España se han podido ver varios ataques masivos mediante el uso de ransomware. Uno de los casos más conocido fue el virus de la policía que, aunque no se manejan cifras exactas de víctimas, pues muchas de ellas no denunciaron, se tiene constancia que afectó a miles de personas. Este ransomware tuvo su auge entre los años 2011 cuando se manifestó el primer caso en España, y 2014, año en el que aunque no desapareció del todo, pues en 2015 se volvió a lanzar este ransomware contra sistemas android, su relevancia a nivel de casos conocidos pasa a ser residual.

Otro de estos casos masivos, fue el virus WannaCry, lanzado el 12 de mayo de 2017, estimando Europol algo más de 230.000 víctimas en 179 países.

En lo que al intercambio de elementos ilegales en la red profunda u oscura se refiere, se utiliza el sistema bitcoin como método de pago en la red TOR. Así, mediante el pago en bitcoins se puede conseguir un lanzamisiles, cocaína, documentación falsa, servicios de hacking, explosivos, e incluso la contratación de sicarios.

Si bien, los esfuerzos de todos los cuerpos y fuerzas de seguridad estatales de numerosos países han hecho que las transacciones de bitcoins fuera de la red profunda puedan ser rastreadas, aun con mucha dificultad, su uso en la red TOR, hace que el anonimato pueda ser prácticamente total, propiciando su uso para comisiones delictivas.

Por este motivo, se desconoce cuál será el futuro de los bitcoins no solo en su uso por  los ciberdelincuentes para la comisión delictiva en red, sino también en su uso como criptomoneda “legal” para realizar transacciones financieras. Únicamente cabe esperar a la consecución de una legislación común en este ámbito y ver cómo afectará esta legislación a su uso para cometer ilícitos penales.



Categorías:Criminología

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